sábado, 1 de octubre de 2016

Reflexión II: La influencia de las TIC en las escuelas

La influencia de las TIC en las escuelas

Vivimos en la sociedad de la información, vivimos en Internet y no con Internet. A día de hoy tenemos la suerte de contar con un montón de posibilidades, aunque no siempre sirven para hacer mejor las cosas.

Aún recuerdo que feliz era con mi agenda, llena de fotos de futbolistas, y como un descuido al apuntar los deberes se convertía en una discusión en casa, y una posterior regañina por parte de la profesora a la hora de entregarlo, que hacía que estuvieses mucho más atento y fueses más responsable las siguientes ocasiones.
Pero esta, nuestra sociedad, en su proceso de creer que la tecnología puede solucionar todos los problemas de nuestras vidas, nos obcecamos en convertir a los niños en dueños de nuestros teléfonos con la creación de los más que temidos grupos de WhatsApp.


Y digo temidos porque como coordinador de actividades de ocio y tiempo libre de un grupo de niños de entre 8-12 años puedo garantizar, que dentro del grupo aparecen todas las faunas citadas en el artículo de las madres whatsapperas. Ya la creación del grupo supone algo difícil, incluye el teléfono de tal madre, que no es el que puso en su ficha, pon dos teléfonos por niños por si los padres están separados (lo que generara que debas informar a los dos, trabajar con los dos, ganarte a los dos y aguantar sus conflictos internos). Pero aquí no acaba la tarea del grupo, deberás informarnos de como tenemos que hacer tal actividad, recordar 30 veces las fechas y horarios de las actividades que el primer día les informaste en una hoja que se les entrego a todos, por no hablar de la justificación paternal por el grupo del estilo a “Pepito no ira hoy porque tiene cumpleaños” y que descuadrara todos tus planes, o ¿es que ponemos los cumpleaños en horario lectivo? ¿Por qué les situamos en horario de otras actividades y encima invitamos a la mitad más uno de los participantes?

Como sufro estos grupos, aquí os dejo unos consejos para su buena utilización, que en ocasiones puede resultarnos útil, y librarnos de más de una discusión o de un dolor de cabeza.


Fuera del WhatsApp, contamos también con otras plataformas que generan hoy día el desconcierto de familias y educadores, como son los Moodles, campus virtuales o plataformas donde puedes consultar las notas de tus hijos, y así poder criticar por el grupo de WhatsApp al profesor por poner a tu hijo una nota tan baja, que nunca jamás ira relacionada con que el pequeño no haya abierto el libro, y demasiado que va a clase.

Pero no todo van a ser malas cosas, y como cita Manuel Castell, reputado sociólogo catalán, debemos dar un paso de la no evolución hacia la revolución, utilizando todas estas nuevas tecnologías para tratar de combatir la falta de motivación de los estudiantes, basada en un sistema tradicional con una estructura lineal basada en muchos casos en las condiciones socioculturales del alumno, que convierte la educación  en una alineación del sujeto estudiantil.

Ken Robinson compara la educación lineal con una industria donde como en una cadena de montaje vamos sacando a todos los alumnos iguales, y pide que busquemos esa transformación de la educación, basada en el aprendizaje social, con un uso responsable de las nuevas técnicas, permitiendo que el alumno comprenda 200 páginas de un libro en un video de apenas unos minutos en YouTube, o pueda encontrar su propio conocimiento, investigando en las fuentes correctas de información.


Nuestro mundo está cambiando, y solo una formación correcta del profesorado, ampliando sus habilidades con las tecnologías, servirá para reconducir este caos tecnológico que han producido los smartphones, tabletas y redes sociales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario