La alfabetización digital
El mundo está cambiando. La sociedad y las tecnologías avanzan
a pasos agigantados y no podemos quedarnos estáticos sin saber que ocurrirá después.
La educación también está cambiando. Lejos han quedado las clases con pizarrines, tarimas para el profesor, plumas y ábacos. Y seguramente si preguntamos a los estudiantes de hoy en día, casi con toda seguridad, ninguno sepa qué son todos estos elementos a los que nos referimos.
La educación también está cambiando. Lejos han quedado las clases con pizarrines, tarimas para el profesor, plumas y ábacos. Y seguramente si preguntamos a los estudiantes de hoy en día, casi con toda seguridad, ninguno sepa qué son todos estos elementos a los que nos referimos.
Ante este avance tan veloz, no podemos permitir que si
queremos una educación de calidad, esta se quede estancada en el pasado.
La competencia digital se ha convertido en una de las 8 competencias fundamentales que marca la educación, pero la pregunta es clara, ¿Qué debe hacer la escuela para avanzar a la par de las tecnologías?
Debemos preparar a los alumnos ante un mundo que cambia
constantemente, y para ello debemos formar en ellos estudiantes críticos, que reflexionen,
dejando a un lado las metodologías anquilosadas que tiene nuestro actual currículum,
logrando impulsar una metodología didáctica mucho más activa, donde el
estudiante sea capaz de resolver sus propios problemas.
Para ello, en los últimos tiempos se ha invertido una
ingente cantidad de dinero en ordenadores, pantallas digitales, tablets, para
que todos los centros evolucionen hacia la escuela 2.0.
Pero esto no sirve de nada, ya que en el mayor porcentaje de los casos, ha servido para que los profesores apoyen su discurso infinito en una presentación, a la que no muestran interés, o bien para realizar en estos dispositivos lo mismo que realizaban anteriormente.
Pero esto no sirve de nada, ya que en el mayor porcentaje de los casos, ha servido para que los profesores apoyen su discurso infinito en una presentación, a la que no muestran interés, o bien para realizar en estos dispositivos lo mismo que realizaban anteriormente.
Para que la educación evolucione no solo hacen falta unos medios actualizados, sino una metodología y unas actividades acordes a los elementos que utilizaremos.
Los profesores se encuentran ahora mismo en la encrucijada
de la falta de conocimiento de todos estos medios, de metodologías para su uso
y de interés en cambiar su modo de impartir las clases.
Incentivados por el alumnado, muchos son los que sin éxito intentan evolucionar pero acaban por utilizar los ordenadores una vez por semana para dedicar la hora a juegos no educativos.
Incentivados por el alumnado, muchos son los que sin éxito intentan evolucionar pero acaban por utilizar los ordenadores una vez por semana para dedicar la hora a juegos no educativos.
Y mientras la sociedad avanza, y cada día más necesitamos de
esas tecnologías para todos los ámbitos de nuestra vida.
Por ejemplo, hace unos días mientras volvía en el autobús, descubrí como una
madre, al ver que su niño, que tenía menos de 3 años no paraba de llorar. Como
algo normal, le facilito el teléfono móvil, y el niño comenzó a pasar fotografías
sin ningún tipo de problema.
Y es que estos nativos digitales, no vienen con un pan debajo del brazo, sino
que nacen con un smartphone, lo que les facilita el aprendizaje y el uso de
nuevas tecnologías, algo para lo que sin duda, hay que educar en las escuelas.
Es muy importante tener un comportamiento crítico que
permita saber comportarse en las redes sociales, saber actuar frente a búsquedas
de información para valorar cual es la más correcta o saber investigar por si
mismos problemas que les surgirán en el día a día y donde y con qué
herramientas deben solucionarlo.
Por ello, en mi opinión, la alfabetización digital se basa en
tres peldaños.
El primero debe comenzar por el profesorado, que debe formarse en nuevas tecnologías
y en las dinámicas para su uso.
Seguido de los profesores, deben formarse las familias, para ayudar a los más pequeños en el uso de estas tecnologías y controlar el mal uso de las mismas.
Por último, están los estudiantes, que deberán formarse un pensamiento crítico para determinar cuáles son los usos correctos que dar a estos avances.
Seguido de los profesores, deben formarse las familias, para ayudar a los más pequeños en el uso de estas tecnologías y controlar el mal uso de las mismas.
Por último, están los estudiantes, que deberán formarse un pensamiento crítico para determinar cuáles son los usos correctos que dar a estos avances.



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